Hay muchos otros médicos y científicos hacia los que también nos sentimos agradecidos y por los mismos motivos, pero siempre hemos sentido al Dr. Giraldo de una forma especialmente más cercana, más humanizador, más en contacto con las personas que con las ideas o teorías, y eso no se olvida nunca.
Algunos hemos tenido dudas en el camino, pero de forma casi inmediata estaba él al otro lado, hablándote, escuchándote, haciendo que te sintieras contenido, acompañado, mostrándote otra perspectiva para poder mirar a los problemas de otra forma radicalmente distinta, hasta convertir el problema en oportunidad, e incluso sentir el ánimo y el aliento necesarios para asumir el reto, pero sin agobios ni autoexigencias ni martirios, tomando el reto como viene, fluyendo con él, e incluso saboreándolo y aprendiendo.
Aún recuerdo el primer día que empecé a leer su libro "SIDA y agentes estresantes" hace ya algunos años, y a pesar de ser bastante científico y técnico, estaba entusiasmado, conmovido, pensando cómo podría ser la persona que escribió este libro, de qué materia estaría hecho, cuál sería su calidad humana, y no fue sino hasta algunos años después que le conocí personalmente, en la Conferencia Internacional de Rethinking AIDS 2009, en Oakland, CA, y tuve esa misma sensación que se tiene cuando ves a un viejo amigo que hace mucho tiempo que no le ves, y me flotaba en la cabeza un pensamiento "no podía ser de otra manera".
¡Queda tiempo por delante para acabar con el genocidio del SIDA! pero estamos en ello.
¡Muchos años más tengamos al Dr. Roberto Giraldo entre nuestros amigos!

De todo corazón, un millón de gracias.
Raúl
[foto: Roberto Giraldo, Martín Canales, Christine Johnson, Raúl Ehrichs]
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