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miércoles, 19 de julio de 2023

Al descubierto: la ilusión multimillonaria del 'VIH': Parte 1

por Neville Hodgkinson – 3 de Julio 2023

 

Los lectores de TCW estarán familiarizados con los informes críticos de Neville Hodgkinson sobre la 'crisis de COVID' desde diciembre de 2020, en particular su alarma informada, experta y basada en la ciencia sobre el lanzamiento masivo de 'vacunas', tan ausente en la cobertura general. De lo que pueden ser menos conscientes es de la tormenta internacional que este ex-corresponsal médico y científico del Sunday Times creó en la década de 1990 al informar sobre un desafío científico a la teoría del 'VIH' como causa del SIDA, presagiando la respuesta hostil a los científicos críticos del COVID hoy. En esta serie, escrita exclusivamente para TCW, detalla los hallazgos que forman la esencia de su libro recientemente actualizado y ampliado, How HIV/Aids Set the Stage for the COVID Crisis, sobre la controversia. Está disponible aquí.

TRES años después de la crisis de COVID, muchos ahora son conscientes de la desastrosa recomendación sobre la que tantos gobiernos actuaron ciegamente. Predicciones falsas de propagación, propaganda infundiendo miedo, encierros que dañaron a jóvenes y mayores, supresión de tratamientos baratos para dar paso a una vacuna experimental peligrosa... Así que gran parte de "la ciencia" resultó ser ficción, enormemente rentable para unos pocos pero dañina para miles de millones.

Estos fracasos han vuelto a poner de relieve las afirmaciones de que el síndrome conocido como VIH/SIDA estaba siendo, y sigue siendo, igualmente mal manejado y explotado por los mundos de la ciencia médica, la salud pública y las grandes farmacéuticas. Robert Kennedy Jr. documenta esto en detalle en su libro superventas de 2021: The Real Anthony Fauci: Bill Gates, Big Pharma, and the Global War on Democracy and Public Health.

Sin embargo, lo que poca gente sabe es que durante casi 40 años un pequeño grupo de científicos ha desmontado casi todos los aspectos de la teoría de que el SIDA es causado por un virus letal de transmisión sexual conocido como VIH. Su crítica va más allá de cuestionar el VIH como la causa del sida. Dicen que nunca se ha probado que exista el 'VIH'. Y la razón por la que probablemente nunca haya oído hablar de su trabajo es que, al igual que los médicos y científicos que desafiaron las locuras del COVID, han sido silenciados en todo momento.

Con el COVID, la presión para obedecer se produjo a través de llamamientos dirigidos por el gobierno a nuestra naturaleza superior a través de lemas como 'Quédate en casa. Protege el NHS. Salva vidas' y 'Cada vacunación nos da esperanza'. La afirmación implícita era que cualquiera que pensara diferente era o un idiota o un asesino.

De manera similar con el SIDA, los defensores de la teoría del virus mortal intentaron hacer que quienes la cuestionaban parecieran carentes de compasión, irresponsables o estúpidos.

Trabajaba como corresponsal médico del Sunday Times de Londres, en la década de 1980, cuando el SIDA se convirtió repentinamente en una gran noticia después de que científicos del gobierno estadounidense afirmaran haber identificado un virus, previamente desconocido, como la causa de un grupo misterioso de síntomas relacionados con una inmunidad severamente mermada. Incluía sarcoma de Kaposi, un cáncer que afecta la piel y los órganos internos; candidiasis severa; y una neumonía causada por un hongo fuera de control. Los síntomas demostraron ser resistentes al tratamiento y fatales en varios casos.

Las primeras víctimas fueron grupos de hombres homosexuales que desafiaban las actitudes homofóbicas de toda la vida en la sociedad estadounidense a través de lo que se conoció como el estilo de vida gay de "vía rápida". Esto implicaba múltiples parejas sexuales y uso intensivo de drogas.

La fiesta fue divertida, me dijeron más tarde, pero provocó que microbios patógenos se acumularan entre los participantes de tal manera que casi todos los encuentros conllevaban un riesgo de infección. El uso profiláctico de antibióticos evitó algunas enfermedades, pero contribuyó a un deterioro subyacente, y en algunos casos al colapso total, del sistema inmunitario.

Al principio, la crisis encontró una respuesta indolente por parte de la administración derechista de Reagan. Las historias comunes de las víctimas llevaron a descripciones despectivas del SIDA como una "plaga gay". Sin embargo, a medida que aumentaban en número, crecía la indignación y la ira. Los involucrados a menudo ya habían sufrido mucho por actitudes y comportamientos discriminatorios, y sus esfuerzos para poner fin a este fanatismo a través del movimiento Gay Lib parecían estar bajo amenaza.

Ese fue el contexto en el que el investigador biomédico estadounidense Robert Gallo encontró aceptación inmediata cuando en 1984 afirmó haber identificado un virus mortal, nuevo para la humanidad, como la causa del SIDA. La teoría se disparó como un reguero de pólvora y, a finales de 1984, había llegado a ser aceptada prácticamente por todo el mundo. El microbio que Gallo dijo que había encontrado se conoció como el Virus de la Inmunodeficiencia Humana o VIH.

Atrajo a virólogos, compañías farmacéuticas y expertos en salud pública al centro del escenario. Los dólares de los contribuyentes, que finalmente alcanzaron los cientos de miles de millones, se invirtieron en la investigación y el tratamiento del SIDA a través de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., en particular del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) bajo el liderazgo del Dr. Anthony Fauci. Surgieron ONG y grupos de activistas bien financiados con el objetivo de contribuir a la lucha contra la enfermedad.

Los líderes religiosos aceptaron la teoría porque desaconsejaba acostarse con cualquiera. A los políticos les gustó porque puso en marcha un nuevo 'enemigo interno' contra el que podían afirmar que ofrecían protección con campañas publicitarias como 'SIDA: No Mueras de Ignorancia' (‘AIDS: Don’t Die of Ignorance’) del Reino Unido, un precursor de la intensa propaganda que nos infligieron con la llegada del Covid-19.

La gente de los medios –incluyéndome a mí, me da vergüenza decirlo– promulgó enérgicamente advertencias de que el virus ponía en riesgo a todos y a cualquiera que tuviera relaciones sexuales. Le hizo sentir bien no solo vender periódicos, sino también ayudar a hacer sonar la alerta.

Los jóvenes no eran tan fáciles de engañar. James Delingpole ha recordado cómo la campaña publicitaria puso freno a su vida sexual, aunque después de la conmoción inicial se hizo cada vez más claro para él que el gobierno había exagerado el tema.

De hecho, como señalaron el difunto químico ganador del Premio Nobel Kary Mullis y otros científicos, nunca hubo un cuerpo de evidencia científica que demostrara la validez de la idea del "nuevo virus mortal". Ese sigue siendo el caso hoy, a pesar de que se han publicado cientos de miles de artículos a lo largo de los años basados en el sistema de creencias sobre el VIH.

Henry Bauer, un profesor jubilado de estudios de las ciencias que se ha basado en numerosas fuentes para documentar The Case Against HIV, dice: 'Cualquiera que esté abierto a ver los datos reales... puede encontrar una enorme cantidad de evidencia de que el diagnóstico del VIH como causa del SIDA es simplemente erróneo'.

Un resultado duradero de la teoría fue que al “democratizar” el SIDA, con el mensaje de que la enfermedad no discriminaba y que todos estaban en riesgo, se evitaban los temidos reveses del movimiento Gay Lib. Los derechos de lesbianas y gais se establecieron firmemente en la sociedad estadounidense y en algunas otras partes del mundo.

Sin embargo, de muchas otras maneras, la histeria global a la que dio lugar la teoría ha tenido consecuencias desastrosas, algunas de las cuales continúan hasta el día de hoy.

Un medicamento fallido contra el cáncer llamado AZT, puesto de nuevo a disposición por investigadores del gobierno estadounidense debido a un aparente efecto anti-VIH, mató y dañó a miles. Se administró en altas dosis no solo a personas con SIDA, sino también a hombres homosexuales, hemofílicos y otras personas que se creía que estaban infectadas por el VIH, generando cientos de millones de libras para la compañía farmacéutica estadounidense Burroughs Wellcome y su matriz británica, la Fundación Wellcome (luego asumida por Glaxo). Las instituciones gubernamentales estadounidenses y británicas lo promovieron enérgicamente como el "estándar de oro" del tratamiento del sida. Los médicos que públicamente se salían de la línea eran expulsados de la profesión.

Aunque las generaciones posteriores de medicamentos realmente pueden ayudar a sostener un sistema inmunitario deficiente, 40 años de investigación no han logrado encontrar una vacuna ni una cura para la supuesta infección por el "VIH". Tomados durante períodos prolongados, los medicamentos en sí mismos pueden matar, contribuyendo significativamente a las aproximadamente 800 muertes reportadas anualmente de "personas que viven con el VIH" en el Reino Unido.

Sin embargo, el daño más extendido y duradero ha sido para las innumerables personas en todo el mundo, especialmente en África y de ascendencia africana, aterrorizadas con la falsa creencia de que son víctimas de un virus de transmisión sexual que solo la medicina occidental tiene los medios para mantenerlo a raya. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que más de 80 millones de personas han sido infectadas y que alrededor de 40 millones han muerto a causa del VIH. La OMS dice que las tres quintas partes de las supuestas nuevas infecciones por el VIH se encuentran en la región de África. Los afroamericanos tienen ocho veces más probabilidades de ser diagnosticados con infección por VIH en comparación con la población blanca.

Los contribuyentes estadounidenses en particular han tenido que soportar el enorme gasto de mantener una industria que ha crecido en torno al VIH/SIDA. El gobierno de EE.UU. gasta más de 28.000 millones de dólares al año en la respuesta interna, y el gasto a nivel mundial entre 2000 y 2015 ascendió a más de medio billón de dólares (562.600 millones de dólares), según un estudio de la Universidad de Washington. Sin embargo, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), en un pedido interminable de más dinero, dice que la pandemia continúa cobrando una vida cada minuto.

En esta serie de artículos voy a describir los frutos de años de arduo trabajo por parte de científicos con base en Perth, Australia Occidental, recopilando evidencia que desafía casi todos los aspectos de la teoría del 'VIH'. La esencia de su caso es que no hay epidemia de 'VIH', y nunca habrá una vacuna o una cura, porque no hay 'VIH'.

Si le resulta difícil de creer, estoy totalmente de acuerdo con usted en el sentido de que me llevó años aceptar completamente lo equivocado que había estado en mis primeros reportajes sobre el SIDA. Documenté este doloroso viaje de descubrimiento en mi libro AIDS: The Failure of Contemporary Science, publicado en 1996 por Fourth Estate.

Si te preguntas cómo es posible que durante 40 años los mundos científico y médico no hayan logrado corregir la creencia en un virus mitológico, la respuesta es más sociológica que científica.

La solidaridad con el sufrimiento de la comunidad gay desempeñó un papel –aunque la amabilidad genuina, como la que demostró Louise Hay en sus primeros trabajos de curación con personas con SIDA, desafió con fuerza y éxito la opinión médica de que seguro que morirían–. También contribuyó un impulso neocolonial arrogante, pero mal informado, de innumerables ONGs para "hacer el bien" en las partes más pobres del mundo. Pero probablemente el elemento más poderoso y perjudicial para mantener el engaño fue el dinero y la influencia involucrados, ya que los gobiernos se asociaron con la enormemente rentable industria farmacéutica. Los recursos invertidos en VIH/SIDA crearon miles de puestos de trabajo, comprando colaboración leal y reprimiendo a la disidencia.

Los científicos altamente experimentados que hablaron en contra de la teoría fueron ridiculizados, desfinanciados, manipulados psicológicamente y acusados de matar personas al debilitar el mensaje de salud pública.

Yo mismo experimenté esta presión cuando comencé a examinar formas alternativas de ver el SIDA a principios de la década de 1990, cuando trabajaba como corresponsal científico del Sunday Times. Joan Shenton de Meditel, productores de documentales premiados pero muy criticados sobre el tema, me alertaron sobre el hecho de que varios científicos distinguidos habían cuestionado la idea de que el VIH podría estar causando todo el daño que se le atribuía.

Andrew Neil, editor del Sunday Times, que había publicado por entregas el libro de Michael Fumento de 1990 The Myth of Heterosexual AIDS, apoyó mis informes sobre un desafío científico cada vez más profundo de la teoría. Durante un período de tres años, la condena provino de casi todas partes. Cuanto más profunda era la crítica, más estridentes se volvían las protestas.

En 1993, con la industria del VIH/SIDA todavía apuntando a África como prueba de cómo millones podrían infectarse, Neil me dijo que fuera allí para averiguar qué estaba pasando. Durante seis semanas, viajando por Kenia, Zambia, Zimbabue y Tanzania, se me hizo cada vez más claro que toda la pandemia era una ilusión que surgía de las enfermedades de la pobreza reclasificadas como "VIH/SIDA".

Mis informes en este sentido resultaron demasiado para el establecimiento científico, y Nature –supuestamente una de las revistas científicas más importantes del mundo– declaró que había que frenarnos. Habiendo decidido que hacer piquetes en nuestras oficinas no sería práctico, la revista montó una campaña de ridiculización. La Autoridad de Educación para la Salud del Reino Unido inauguró un premio de periodismo sobre el SIDA específicamente en mi deshonra. Dijeron que era para contrarrestar la cobertura peligrosamente engañosa del periódico. Hubo incomprensión y abuso por parte de los tres principales partidos políticos, así como de los jefes científicos y médicos.

Pero también escuchamos de muchos médicos, trabajadores de la salud, hombres homosexuales y especialistas en África, agradeciendo al periódico por su desafiante cobertura. Un diagnóstico de 'VIH' en ese momento aún podía tener el poder de un maleficio de un médico brujo, y las personas que habían dado positivo escribieron para decir que nuestros informes eran como una bocanada de aire fresco.

Andrew Neil no se dejó intimidar por las fanfarronadas hostiles, mientras insistía en que el periódico estaba listo para publicar cualquier evidencia que contraargumentara el caso disidente que estábamos presentando. En 1994 se fue del periódico a Nueva York, y yo también me fui después de que su sucesor, John Witherow, dejara claro que no quería que continuara con esta línea de reportajes. El agente literario David Godwin se había puesto en contacto, sugiriendo un libro sobre la controversia, y esto tomó forma durante el año siguiente.

Sin embargo, cuando Fourth Estate lo publicó en 1996, se convirtió en una de las primeras víctimas de la “cultura de la cancelación”. El difunto activista gay estadounidense Larry Kramer, al principio un amargo crítico de Fauci pero luego su amigo y aliado, estaba en el Reino Unido en el momento de la publicación para hablar en una conferencia sobre el SIDA. Recogió una copia en una reunión previa a la conferencia, rompió varias páginas y escupió, diciéndole a su audiencia: 'Haz lo mismo si te encuentras con este libro. Pronto dejarán de suministrarlo'. Rápidamente desapareció de la vista, y posteriormente encabezó una lista de 'Libros que se supone que no debe leer' en un trabajo sobre la incorrección política en la ciencia.


 (De la Guía Políticamente Incorrecta de la Ciencia, de Tom Bethell, Regnery, 2005)

Lo vuelvo a publicar ahora, con material adicional que incluye un resumen de dónde se torció la ciencia del 'VIH', porque la historia recuerda mucho los malentendidos, la mala gestión y las mentiras absolutas que rodean el COVID-19. Al igual que con el sida, las enormes subvenciones de las Grandes Farmacéuticas y fundaciones "filantrópicas" a investigadores, asociaciones médicas, grupos de consumidores y organizaciones de derechos civiles alimentaron las ilusiones de COVID.

Hay una diferencia importante. Al principio pensé que el alarmismo del COVID estaba tan mal concebido como el del 'VIH' y el SIDA. Sin embargo, pronto quedó claro que, a diferencia del 'VIH', este era un patógeno genuino (**). Un artículo vergonzosamente suprimido del profesor Angus Dalgleish del Reino Unido, en colaboración con colegas noruegos, incluido un experto en guerra biológica, demostró más allá de toda duda razonable la naturaleza modificada genéticamente del SARS-CoV-2 (ver aquí y aquí).

Las medidas de pánico para tratar de ocultar su origen de laboratorio confirman esa opinión. Estos fueron liderados por los chinos, de cuyo laboratorio de Wuhan es casi seguro que escapó el virus, y por Fauci, cuyo NIAID había financiado en parte el trabajo. Sir Jeremy Farrar, entonces director de Wellcome Trust del Reino Unido y ahora científico jefe de la OMS, también desempeñó un papel destacado en el encubrimiento.

Muchos ahora son conscientes de las consecuencias sociales, económicas y de salud adversas de la histeria del COVID a la que Fauci y otros nos condujeron. Miles de millones de personas aceptaron dócilmente e incluso agradecieron los confinamientos sin precedentes y otras medidas basadas en el miedo, junto con la administración masiva de los productos genéticos de ARNm. TCW Defending Freedom ha sido una de las pocas voces críticas constantemente de la mala gestión del COVID en los últimos tres años, a pesar de los enormes esfuerzos de amplio alcance y alto nivel para silenciar y desfinanciar la web.

Mucho menos comprendida es la forma en la que el SIDA fue sujeto de una mala gestión similar hace 40 años, con consecuencias adversas que perduran hasta el día de hoy.

Siguiente: Censura implacable de un genio aislado

 

Neville Hodgkinson es el ex-corresponsal médico y científico del Sunday Times que creó una tormenta internacional al informar sobre un desafío científico a la teoría del SIDA del "VIH". Su nuevo libro, How HIV/Aids Set the Stage for the COVID Crisis, es una versión ampliada y actualizada de su libro anterior sobre la controversia. Está disponible aquí.

 

** La administración de esta página discrepa de esta aseveración a la luz de los trabajos del eminente biólogo Stefan Lanka y otros sobre la determinación de un nuevo virus patógeno SARS-COV-2:

Las causas de la crisis del coronavirus están claramente identificadas: los virólogos.


martes, 15 de septiembre de 2020

Conferencia Internacional: "COVID-19, el nuevo SIDA"

 

Efectivamente, así como Will Potter tituló su libro "los verdes somos los nuevos rojos", una mirada desde el interior de un movimiento social acosado (los ecologistas), en la situación actual está más que justificado el simil "el COVID-19 es el nuevo SIDA", ya que, no sólo se da también la circunstancia de acoso, persecución, criminalización y censura a un movimiento social, sino que ciertamente toda la maquinaria que ha hecho posible la determinación de la pandemia de COVID-19 no es más que una versión actualizada y perfeccionada de la maquinaria del SIDA, puesta en marcha en los años '80

 

Berlín fracasa en su último intento de prohibir la manifestación

Después de todo lo que se ha publicado acerca del supuesto nuevo virus en diferentes revistas científicas, después de todas las recomendaciones contradictorias y medidas que se han impuesto por diferentes gobiernos, de diferente signo político, en diferentes países, como multas, violencia policial y restricción de derechos, y después de la censura que sufren muchos colectivos críticos en algún grado con las políticas impuestas, y de profesionales del ámbito de la salud, virólogos, epidemiólogas, microbiólogos, inmunólogas y científicos de otras disciplinas que han visto cómo han sido ninguneados, ridiculizados, censurados y silenciados sólo por tener una visión diferente a la oficial, se han organizado muchos eventos con multitud de participantes en diferentes países, a los que nunca han dado cobertura desde ningún medio de comunicación masiva, que están suponiendo un importante elemento para el despertar de la conciencia y del pensamiento crítico de cada vez más gente alrededor del mundo.

En esta misma línea, y siguiendo la iniciativa de otros colectivos y movimientos, nos complace anunciaros la realización de una conferencia internacional online el próximo domingo 20 de septiembre de 2020, con el título "COVID-19, el nuevo SIDA", organizada por la Asociación Civil sin fines de lucro - Monarcas Perú - (Movimiento Nacional para el Replanteamiento Científico del SIDA y la Salud), en la que participaran varios ponentes de diferentes disciplinas, incluyendo médicos, inmunólogas, antropólogas e infectólogos, con el objetivo de arrojar un poco de luz ante tanta confusión e información sesgada y viciada que se está ofreciendo a través de los mass media en la mayoría de países de manera unívoca.

Para los que quieran asistir a la conferencia online, podrán hacer una donación de $5,00 que se destinarán a sufragar los gastos de la organización y realización de la conferencia, y que ofrecerá la posibilidad de acceder y descargar la grabación completa del evento y todos los documentos generados por los ponentes.

Animamos a todas las personas interesadas a que se apunten en el enlace más abajo, reserven su espacio en la plataforma y que animen a su vez a otras personas de su entorno que crean que puedan estar interesadas en obtener esta valiosa información que cada ponente va a ofrecer.

Sólo una persona bien informada puede evitar ser sometida por el miedo. La información es el antídoto del miedo. Estamos viviendo un momento en la historia que nos obliga a ejercer nuestro derecho tanto a estar bien informados como a poder informar desde otros puntos de vista diferentes a los que se hayan determinado como oficiales o mayoritarios, y recuperar los derechos que nos hayan sido arrebatados o poder defendernos cuando pretendan hacerlo.

Aquí dejamos toda la información para inscribirse y reservar tu espacio en la conferencia:

 

"C0v1D19, el Nuevo SIDA"  Conferencia Internacional
 Dom 20.09.2020

Queridos amigos:

Llegó el momento de registrarse en la Conferencia Internacional de Monarcas Perú C0v1D19, el Nuevo SIDA.

Proceso de registro:
1. Ingresar al link de PayPal que estamos compartiendo a nombre de Alejandro Salvador Ruiz Reynaga, nuestro experto en Tecnología, encargado del registro. También se puede hacer a través del link de  Mercado Pago más abajo.
2. Colocar el monto de la colaboración, mínimo 5 dólares.
3. Registrarse en PayPal, crear una cuenta si no tiene, es muy simple.
4. Pagar con tarjeta de crédito o débito.
5. Enviar voucher de pago o imprimir pantalla.
6. Enviar el comprobante al correo electrónico monarcasperu2020@gmail.com con los siguientes datos:
      - Nombre y apellido
      -  Correo electrónico
      -  País
      -  Número de celular: ++
      -  Asociación o grupo al que pertenece. (si pertenece a alguno)
7. Responda a la pregunta: ¿Por qué desea participar en esta conferencia?

El día de la conferencia, les daremos acceso total a los archivos virtuales y documentos científicos como parte de su participación.

Desde ya les agradecemos mucho su apoyo y especialmente agradecemos a los conferencistas valerosos por su gran contribución a la humanidad.

Un sincero abrazo,

Maria Grazia Gonzales Polar - Presidente Fundadora
 MONARCAS PERÚ 🦋
2004 - 2020
Movimiento Nacional Para el Replanteamiento Científico del Sida y la Salud


https://www.paypal.com/paypalme/salejandroruizr

https://www.mercadopago.com.pe/checkout/v1/redirect?pref_id=644771357-4b8fb3bf-d23e-473b-8ead-6db6269c9483

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Aquí dejamos el enlace a la información sobre el evento.

Y la lista de conferencistas aquí.

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Gracias por la participación y difusión.

domingo, 12 de abril de 2020

En mi aplauso mando yo

Parece que mucha gente, especialmente políticos y medios de comunicación, se siente con la licencia de atribuirse o atribuir a otros los aplausos que los ciudadanos confinados ofrecen regularmente cada día, sin caer en la cuenta de que muchas personas sólo buscan encontrarse en ese momento del aplauso, que es un gesto colectivo y masivo que nace de manera espontánea por diferentes motivos en el que la gente aplaude por razones diversas, cada una por la suya. En muchos casos se ha convertido en una conveniente y sencilla válvula de escape de la presión que, casi sin darnos cuenta, estamos soportando y acumulando, que desde luego tiene un carácter terapéutico y a veces de encuentro comunitario. Si eres de esas personas que aplauden, que nadie decida por ti cuál es tu motivación. Aplaudir no es resignación, ni pasividad, ni borreguismo, ni obediencia sumisa, aplaudir puede ser lo que tú quieras.


En estos momentos de máxima agitación mediática contrapuesta a una congelación de la acción social bastante importante, tenemos que reactivar otros medios que quizá teníamos más olvidados, como ocurre en este caso con este blog.

Estamos viviendo una situación excepcional general que no es comparable a cualquier otra anterior que recordemos. En ninguna situación anterior que pudiéramos considerar comparable se han establecido medidas políticas o socio-económicas excepcionales como las que se han tomado ahora, y con considerable rapidez, en esta ocasión se trata de la denominada pandemia del oficialmente nuevo coronavirus SARS-COV-2 y de la enfermedad COVID-19 que se cree que causa.

Hay mucha confusión mediática debido a un enorme torrente de información oficial de las autoridades sanitaria y científica, con diferentes puntos de vista y datos e información a veces contradictoria entre ellos, y de los medios de comunicación masivos, que mayormente lo que hacen es amplificar la información de los primeros; a la vez recibimos también una cantidad quizá aún mayor de información no oficial, entre las que podemos encontrar información de profesionales del ámbito de la salud y la ciencia -médicos, científicos, virólogos, epidemiólogos, etc.- no alineados con la información oficial; de otros profesionales de la salud -naturópatas, homeópatas, higienistas, etc.- que también ofrecen explicaciones y alternativas complementarias; de periodistas, freelance o profesionales de la información que discrepan en alguna medida de la información vertida por los grandes medios; además de otros observadores particulares o colectivos críticos a través de las redes sociales y otras herramientas colectivas.

Es difícil que alguien no se sienta completamente abrumado y sobrepasado por tal avalancha de información, o desinformación, que muchas veces consigue que desistamos de la tarea casi obligada de estar bien informada, condición absolutamente necesaria y puede que hasta vital para tomar una decisión adecuada, precisa y proporcional. Pero claro, contrastar cada información que nos llega sería prácticamente imposible ¿o no? Pues parece que esto es justo lo que nos demanda la situación actual, que es cierto que contrastar cualquier información ya era deseable antes de la existencia de esta crisis sanitaria, pero que ahora se hace más imperativo e inaplazable que nunca, así que tendremos que agudizar nuestro sentido común, nuestro sentido y pensamiento crítico, identificar patrones que simplifiquen la tarea, establecer filtros que reduzcan el volumen, etc.

Parece que las medidas decretadas de confinamiento nos tiene bastante ocupados, y no es para menos, pero desde el punto de vista oficial y su discurso tiene sentido y, siguiendo el propio símil usado por el presidente del gobierno de que los países del mundo son como miembros de un mismo cuerpo y que cuando un miembro sufre les duele a los otros, podríamos también entender este confinamiento colectivo y parón de actividad social y económica como lo que desde la perspectiva higienista sería recomendable para el organismo en caso de crisis: reposo, quietud y ayuno para recuperar la salud y los sentidos. Hay que entender que los estados de alarma decretados, así como los ayunos, no pueden ser prolongados y mucho menos indefinidos, tienen que ser necesariamente limitados a un periodo corto tiempo determinado, si no, se cometería el error de llegar a una situación contraria a la que deseamos: salir de la crisis sin morir en el intento.

Entrando en el fondo de uno de los asuntos más controvertidos que fundamentan esta crisis, y que no se pretende agotar con este post, tenemos que abordar la cuestión de cómo se ha determinado la existencia de este nuevo virus, en primer lugar, y cómo se está diagnosticando a la gente, en segundo lugar. De que atendamos bien estos dos temas centrales, dependerá que entendamos mejor qué está sucediendo realmente y qué podemos hacer al respecto con más certeza.

En primer lugar, en cuanto a la determinación de la existencia de un nuevo virus llamado SARS-COV-2, y teniendo conocimiento ya en la historia de cómo la medicina ha establecido en el pasado la existencia de nuevos virus patógenos y su asociación causal a pretendidas epidemias que resultaron fallidas, tenemos que destacar varias cuestiones que son casi paralelas a otras ya vividas anteriormente:
  1. A día de hoy, hay una cantidad grande de científicos de muchos lugares distintos del mundo que dicen haber aislado e identificado el nuevo virus, desde países como Turquía, Hungría, Colombia, Korea, a China, que fue el primer país en publicar lo que determinaron como "Un nuevo coronavirus de pacientes con neumonía en China, 2019" [1]. Pero cuando se accede a la publicación de cada uno de los estudios realizados y publicados de cualquier país, se puede observar que la técnica usada para el supuesto aislamiento e identificación del hipotético nuevo virus es la técnica PCR. Muchos ya hemos sido testigos en el pasado del mal uso de esta técnica, que no es un método que pueda usarse para proclamar la existencia de un virus, y en consecuencia, tampoco sirve como prueba de diagnóstico, ya que sólo identifica fragmentos de ARN que no se pueden asociar a la presencia de un virus de una manera inequívoca, sino que, por el contrario, pueden tener diversos orígenes, como bacterias, hongos o las propias células del paciente. También es sospechoso que haya tantos pretendidos aislamientos del virus de tantos laboratorios distintos. Tradicionalmente, bastaba con un estudio que hubiera concluido satisfactoriamente con la presentación del aislamiento de un virus, y tal vez una réplica de otro laboratorio de otro equipo de investigación para corroborarlo o señalar las inconsistencias observadas (peer review). El escenario actual parece indicar la desconfianza de unos equipos con otros ¿será que todos saben el mal uso que están haciendo de la PCR?
  2. Para diagnosticar de manera correcta a una persona y decirle que tiene una enfermedad concreta producida por un agente patógeno específico, tiene que haberse identificado previamente el agente y haber probado además su papel etiológico en la causa de la enfermedad. Pero, como hemos visto en el punto anterior, ese no es el caso, ni se ha identificado correctamente el hipotético agente, ni se ha podido probar que sea la causa de enfermedad alguna. Así que nos encontramos ante un estado de excepción global en el que se están usando test basados en la PCR para identificar ARN de origen no contrastado. Si hubiera al menos voluntad para probar que este ARN es de origen viral y que además es de un virus nuevo al que han llamado SARS-COV-2 y que además es la causa de la enfermedad COVID-19, solo habría que obtener una muestra de sangre de un paciente y aislar y purificar las partículas virales directamente de dicha muestra, obtener de ellas el ARN y compararlo con el ARN que se está usando en los test. Deberían ser idénticos. Pero hasta que eso no se haga, seguiremos en una incógnita. El hecho de que haya un número más elevado de ARN en las personas que padecieron el trastorno respiratorio en diciembre de 2019 en China, no prueba de manera alguna que tenga que ser de origen viral, o que un virus esté presente. Otra cuestión añadida es que como la PCR es una técnica de cuantificación, el resultado siempre será un número, no es un test cuyo resultado sea positivo o negativo, y eso nos deja en manos de qué punto de corte se haya determinado de manera arbitraria, lo que lo hace más inconsistente aún. Tampoco es útil el test de anticuerpos por el mismo motivo, no se pueden disociar los anticuerpos generados por la presencia de un virus patógeno concreto de los generados por otros motivos, ni tampoco se puede determinar la especificidad del anticuerpo, de manera que se pueda determinar sin duda alguna que sólo se produce por la presencia de un virus concreto y no por ninguna otra causa. No sirve que exista una correlación más o menos fuerte entre la presencia elevada de anticuerpos, o de ciertos anticuerpos, y la enfermedad para determinar que los anticuerpos sean de origen viral y que un virus sea la causa de la enfermedad. Se estarían presuponiendo tales hechos basándose sólo en la correlación, y correlación no es causalidad.
  3. En la ciencia de la medicina siempre se ha dicho "primero encuentra la causa y luego trátala", pero al no haber identificado correctamente la causa de esta enfermedad se está corriendo el riesgo de estar aplicando un tratamiento no adecuado, al menos en un número importante de personas. Si el test no identifica de una manera inequívoca el agente causante de la enfermedad, habrá muchos falsos positivos, personas que han reaccionado al test mostrando un número de ARN por encima del punto de corte, que, con los medios y la definición actual, ya no habrá manera de confirmar su origen. Como consecuencia de todo ello, se ha podido estar dando tratamiento con, antirretrovirales, dosis altas de corticoesteroides, uso de técnicas invasivas de oxigenación, etc. a personas que no lo necesitaban, con las consecuencias y riesgos que ello conlleva. En la mayoría de los casos, se dan esos tratamientos a personas que van a soportar peor cualquier tratamiento por razones de edad, patologías previas o inmunosupresión, así que no es extraño que el mayor número de muertos cumplan con estas características. Por el contrario, muchas personas que dicen estar infectadas -por confirmación con la PCR- por esta terrible enfermedad, la cursan sin síntomas (posible falso positivo) o con síntomas muy leves semejantes a una gripe (posible número elevado de ARN de otro origen distinto).
Muchos ya conocemos la terrible experiencia que es para las personas de a pie, que los científicos determinen la presencia, existencia, identificación y aislamiento de un virus por métodos indirectos, inexactos, algo que debería estar completamente prohibido, y cuyo uso ya desaconsejó la propia OMS el 20 de julio de 2011 [2] en relación a la tuberculosis, precisamente porque se habían percatado del desastroso resultado que supuso el diagnóstico de tuberculosis por medio de test de anticuerpos, con un resultado escandaloso de falsos positivos (e incluso falsos negativos) y mucha gente en tratamiento sin tener que estarlo (y otros que los necesitarían, sin tratamiento). Pues lo que no es aceptable para diagnosticar la tuberculosis no debería serlo tampoco para ninguna otra enfermedad.

Está claro que estamos ante una (otra) epidemia de testeo, de pruebas de diagnóstico, porque lo que se está expandiendo a la misma velocidad que los números de infectados en el mundo es la aplicación masiva e indiscriminada de test de diagnóstico. Todo esto no es una cuestión de un error menor ni accidental, se trata de una nueva era de la ciencia en la que se pueden determinar hechos científicos, como la existencia de un nuevo virus, su carácter patógeno y vinculación a nuevas patologías, sin mostrar pruebas que lo sostengan. Pero claro, ningún científico dirá nada porque, más conscientemente o menos, todos están en el ajo. Esta nueva era comenzó a nivel masivo con el VIH y el SIDA en los '80, más tarde con el SARS (2002-2004), la gripe aviar (2004-2006), la gripe A (2009-2010), el MERS (2012-2013) y ahora la COVID-19, todas determinadas y basadas en la misma técnica la PCR, cuyo inventor, premio Nobel de Química en 1993, Kary Mullis [3], ya alertó en su día el uso completamente equivocado que se estaba haciendo de su técnica. Además se hace descaradamente, ni siquiera lo ocultan, no encuentran ningún obstáculo, nada que les pare, y por el otro lado, muchos intereses de las multinacionales -sobre todo las farmacéuticas- le encuentran muchos beneficios a esta nueva era de producción de hechos científicos basados en suposiciones ¿o será que estos intereses de las farmacéuticas y sus recursos en forma de laboratorios, becas, subvenciones, financiación y patrocinio de investigaciones, son los que han empujado hacia este gran cambio de paradigma en la ciencia? desde luego les ha dado buen resultado, llevan décadas haciéndose de oro ¿Hasta cuándo?

En el documento científico de referencia de esta pandemia, en el que se dice haber identificado y aislado el nuevo virus, se dice textualmente "[las nuevas técnicas] parecen ser un instrumento de investigación valioso [...]", también que "[...] el cultivo celular [...] microscopio electrónico y [...] secuenciación de genoma del sobrenadante de cultivo [...] se utilizó con éxito para la visualización y detección de nuevos coronavirus humanos que posiblemente pueden eludir la identificación mediante enfoques tradicionales", y al final "Aunque nuestro estudio no cumple con los postulados de Koch [método tradicional], nuestros análisis proporcionan evidencia que implica el 2019-nCoV [luego SARS-COV-2] en el brote de Wuhan". (el resaltado es propio). Es decir, que tienen claro que están incumpliendo el protocolo tradicional que es más garantista, según dicen, por economía de recursos y tiempo, cuando todas sabemos que NO siempre más barato y más rápido significa que es mejor, y menos aún si nos referimos a la salud.

Nos encontramos tristemente ante una situación de desamparo, de orfandad, en la ciencia, porque lo que sin duda tendría una contestación contundente desde el pensamiento crítico en una situación análoga fuera de la ciencia, sólo obtiene el silencio dentro de la ciencia, a veces incluso la negación de la realidad, de la evidencia, por parte del pensamiento crítico o progresista al uso, incluso desde las posiciones más extremas, y del pensamiento conservador no espero nada, claro está. Como si en la ciencia no hubiera política, como si en la ciencia todo se determinara sólo por criterios objetivos, imparciales, neutros, desinteresados y ajenos al resto de los asuntos de la vida, cuando en realidad es un ámbito más de poder, que, paradójicamente, acaba convirtiéndose en el poder más absoluto y totalitario, precisamente porque no es percibido como poder, porque la ciencia es percibida como hechos objetivos. Que las posiciones de la izquierda actual hayan abandonado el campo de la ciencia y lo hayan entregado al conjunto del capitalismo neoliberal salvaje, que no haga política -sí, política- para frenar la escalada en la mercantilización de la salud, sólo deja más claro aún la urgencia de que la izquierda debe ser profundamente redefinida, reconstituida.

No sé cuánto más durará esta cuarentena, ni cómo la vamos a resistir o a aprovechar, pero que no nos tomen el pelo. Si nos dijeran que no saben lo que está ocurriendo y que están dando palos de ciego en un intento al menos para salvar algunas vidas, podríamos entenderlo mejor, al menos serían más honestos, pero que intenten vendernos que lo tienen controlado, que saben y pueden explicar lo que está ocurriendo y que ya saben cómo van a resolverlo, pues no es de recibo. Mil formas hay de aprovechar la cuarentena y seguir a lo nuestro, a lo que nos toca, a hacer limpeza, pero desde muy adentro, a recuperar o reconectar con lo perdido o abandonado, a recomponerse... Sí, parece que nos toca estar con nosotros mismos, eso para lo que no encontrábamos tiempo, o no queríamos encontrarlo.

Espero que, al igual que ocurrió en la pretendida pandemia de la gripe A, se ponga en marcha una reacción en cadena de la gente, desde abajo y horizontal, para desarticular este inmenso nuevo fracaso de la ciencia moderna -de hecho ya está en marcha-, y conseguir que no se de la respuesta que esperan de nosotros, y no me refiero a no seguir el confinamiento, sino que, como en aquella ocasión, no se vendan las vacunas, antivirales, test, etc. y muera de inanición esta absurda pandemia.

Cuando salgo al balcón a las ocho, me conecto con mis vecinos, establecemos una conexión, más allá de cualquier racionalización, y lo hacemos por un lado por el que no hay trabas, así lo percibo, así lo reconozco, es una sensación agradable y la memorizo, porque en un futuro próximo vamos a necesitar estar conectados y para ese día ya sabremos por qué lado hacerlo.

Volveremos con más!

Salud-os!


bibliografía:
[1]. https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2001017 
[2]. http://www9.who.int/mediacentre/news/releases/2011/tb_20110720/en/ 
[3]. https://es.wikipedia.org/wiki/Kary_Mullis
[4]. Flaws in the Coronavirus Pandemic Theory [by David Crowe]
[5]. Discovery of a novel coronavirus associated with the recent pneumonia outbreak in humans and its potential bat origin