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miércoles, 2 de diciembre de 2020

BAILANDO ENTRE PANDEMIAS

Si ha habido un Día Internacional de la Lucha contra el SIDA verdaderamente especial, simbólico y trascendente, es el de este fatídico año 2020.

Este año hemos sido testigos de todo lo que hemos aprendido en estos casi 40 años de “epidemia” del SIDA. Una epidemia construida en base a una novedosa y controvertida forma de proclamar la existencia de un virus sin la necesidad de tener el propio virus, y unos test de diagnóstico que están diseñados para detectar la respuesta inmune de nuestros organismos y no el pretendido virus que supuestamente causa la infección cuando ésta ocurre. Una “epidemia” que contó con la necesaria colaboración y la complacencia acrítica de los medios de comunicación masiva y de los políticos. Una “epidemia” que siempre ha sido fuertemente abrazada con mucho interés por la industria médico-farmacéutica, por los millonarios dividendos que todavía hoy ofrece este nicho de mercado, con nuevos avances para seguir conquistando nuevos sectores, como el tratamiento profiláctico pre-exposición (PrEP), que no es otra cosa que un tratamiento con antirretrovirales -un tipo de medicación bastante tóxica incompatible a medio y largo plazo con la salud y con la vida- diseñado y orientado exclusivamente para personas sanas seronegativas que pertenezcan a los llamados grupos de riesgo, establecidos arbitrariamente en los ’80, que en la práctica se reduce casi en su totalidad al grupo denominado Hombres que hacen Sexo con Hombres (HSH).

Pero si hay algo que convierte al fenómeno del SIDA en simbólico y trascendente, es sin duda las posibilidades que ha abierto en la ciencia, en esa ciencia entregada a los intereses del capital, esa ciencia que es capaz de conseguir, por ejemplo, que se trate como infecciosa y contagiosa a personas asintomáticas sólo por haber obtenido cierto resultado en una prueba completamente inespecífica y nada fiable, con la consiguiente estigmatización social, mediática y administrativa, en vez de tratarlas como personas sanas inmunizadas, ya que han superado con éxito la supuesta infección.

Photo by Rafaela Biazi on Unsplash
Toda esta maquinaria que se puso en marcha en los ’80 para explicar y justificar el fenómeno del SIDA, se ha vuelto a poner en práctica este año de la manera más despiadada con la “pandemia” del COVID-19. Aunque han sido varias las epidemias declaradas en estas décadas atrás (VHB, BSE, SARS, Gripe A, MERS), y que todas han usado parte de esa maquinaria, sin duda la que tiene más similitud y paralelismos con el SIDA es la del COVID.

Así que a vueltas con una nueva “pandemia” producida, según la narrativa oficial, por un nuevo virus, el SARS-COV-2, que nadie ha conseguido aislar, ni secuenciar su estructura genética, ni micrografía electrónica. Que ha causado una situación sin precedentes en nuestra historia reciente, además exacerbada por la aplicación de políticas -impuestas o acordadas- que conllevan la restricción de Derechos Fundamentales, que se materializan en confinamientos rigurosos que afectan gravemente o destruyen la vida social, física, emocional y mental, y el medio de vida, de la gente; acceso limitado a la educación y a otras necesidades básicas que suponen un ataque directo a los derechos básicos y fundamentales y a las libertades individuales y colectivas; resultando en un daño colateral a toda la economía a escala global y el empobrecimiento y precarización de los pueblos y las gentes. Todo ello, como decíamos, basado en documentos científicos que no cumplen con los requisitos mínimos para que puedan considerarse una publicación científica aceptable.

Tan lamentable y nefasto es este nuevo fiasco de la ciencia, que ya cuenta con un amplio rechazo dentro y fuera de la comunidad científica que no para de crecer. Existe ya, en este sentido, acciones legales ante el Tribunal Supremo contra algunos de los métodos usados por la ciencia en esta nueva pandemia de COVID-19, y contra las medidas sociales impuestas por los gobiernos de países de nuestro entorno (Portugal, Alemania, Bélgica, etc.); acciones de grupos de científicos que piden al editor de la revista científica Eurosurveillance, donde se publicó uno de los primeros artículos científicos sobre el COVID y en el que se basan todos los artículos posteriores, que se retire dicho artículo por no cumplir con los estándares para publicaciones científicas y por considerarlo severamente defectuoso.

En el mismo sentido, el Grupo para la Reevaluación Científica de la Hipótesis del VIH/SIDA, compuesto inicialmente por once científicos, remitió una carta, el 6 de junio de 1991, a las revistas científicas más importantes y a la comunidad científica en general, pidiendo una revisión de los datos en los que se sustenta la hipótesis del VIH como causa del SIDA, ya que existían suficientes evidencias en contra esta hipótesis, y también pedían la conformación de un grupo independiente que llevara a cabo estudios epidemiológicos críticos. En 1993 ya la suscribían más de 350 científicos, y finalmente la carta se publicó en la revista Science el 17 de febrero de  1995.

Nunca accedieron a lo solicitado por este grupo, más bien al contrario, diseñaron estrategias de acoso y derribo, censura, ridiculización, ataques ad hominem, y más importante aún, le negaron la posibilidad de publicar en algunas revistas científicas a algunos de los que conformaban este grupo, y suprimieron financiación y becas de investigación, condenándoles al ostracismo.

No quiero ni pensar el recorrido que nos pueda quedar aún con esta nueva farsa del COVID, teniendo en cuenta que con el fenómeno del SIDA llevamos 39 años. Sin embargo, en esta ocasión los afectados son toda la población, no como en el caso del SIDA que los afectados eran grupos de población que ya sufrían algún tipo de discriminación y estigma social antes de la crisis y que ciertamente existió en los ’80 un problema sanitario grave que afectaba mayoritariamente a dos colectivos. Esto hace que seamos muchos más, y también hoy podemos tener más herramientas para llegar a más personas, a pesar de la censura mediática y la persecución y ridiculización ejercida por los medios de comunicación masiva, cuyo papel que han decidido jugar en este turbio asunto es el de colaboradores necesarios, tanto del ámbito científico y de la industria farmacéutica, para validar y consolidar la narrativa científica -un tanto naif-bélica, por cierto-, como de los políticos y gobiernos, que han decidido hacer dejación de funciones, elevando las recomendaciones de los expertos a incuestionables en la toma de decisiones.

Aun así, todavía hay espacio para el optimismo. Nos hemos visto abocados a aprender muchísimo estas décadas atrás, y lo hemos hecho. Algunos incluso podemos decir que hemos salido de otras peores, y además que hemos salido más fuertes y mejor preparados. Ya conseguimos desmontar la farsa de la Gripe A en 2010, desde abajo, con medios precarios. Hoy podemos hacerlo de nuevo.

Por la recuperación de nuestra soberanía de la salud!

martes, 10 de abril de 2012

Firmas en apoyo al Profesor Marco Ruggiero

El Dr Marco Ruggiero ha sido atacado recientemente, mediante una carta suscrita por una asociación que recibe fondos de las farmacéuticas, en su labor docente e investigadora.
Raúl Palma creó una petición en línea en apoyo de este profesor de la Universidad de Florencia, que el miembro de esta red Tango54 publicó ayer en los foros, hemos considerado que merecía la pena conocer el contenido del texto a firmar en apoyo del profesor Ruggiero, pues en la página está en inglés, y que podéis ver a continuación.


ANIMAMOS A TODOS A FIRMAR ESTA PETICIÓN

sábado, 1 de enero de 2011

El 'EM', o el Síndrome de Fatiga Crónica, 'no es causado por el virus XMRV', dicen los investigadores

¿cuándo le tocará el turno al VIH?

Por más que nos quieran vender la ciencia actual, con todo su envoltorio de rigurosidad cuasi-infantil, su pestilente aire de superioridad, y su pose de tenerlo todo bajo control, como un referente ineludible para acceder al conocimiento en cualquiera y cada uno de los ámbitos de la vida, en realidad queda cada vez más en evidencia justo todo lo contrario: el fallo de la ciencia contemporánea, no solo por las falsedades interesadas que se vierten a diario en cualquier ámbito de la ciencia, sino por el engaño manifiesto del propio método científico, o, en el mejor de los casos, de sus tremendas limitaciones. De manera que cuando pasen algunos años más, miraremos (o mirarán) hacia atrás y todo este circo de lo "científicamente demostrado" no será nada más que un chiste malo, una broma de mal gusto (sí, humor negro y macabro), que reflejará la arrogancia y prepotencia autoritaria de otras épocas pasadas. Y para muestra un botón, así que les dejo con la noticia de los últimos descubrimientos sobre otro de los culebrones prometedores para la farmaindustria (o farmafia, como dice Jesús GB) y políticos acólitos siempre necesarios y bien recompensados:


Un nuevo estudio ha arrojado más dudas sobre la idea de que un virus llamado XMRV cause el síndrome de fatiga crónica [SFC].

Científicos de EE.UU. vincularon la condición, también conocida como EM [Encefalopatía Miálgica], a un virus semejante-al-del-ratón en el 2009 después de encontrarlo en las muestras de sangre.

Ahora, expertos británicos dicen que el descubrimiento fue un "falso positivo", causado por la contaminación cruzada en el laboratorio.

La enfermedad puede que siga siendo causada por un virus, dicen, pero no el que es ahora el centro de la controversia reciente.

"Nuestra conclusión es muy simple: el XMRV no es la causa del síndrome de fatiga crónica", dijo el profesor Gregorio Torres, un becario superior de investigación de la Fundación Wellcome en el University College de Londres, quien dirigió la investigación.

"Es vital entender que no estamos diciendo que el síndrome de la fatiga crónica no tenga una causa viral - no podemos responder a eso todavía - pero sabemos que no es este virus el que lo está causando"

ADN de ratones

El XMRV (virus xenotrópico relacionado con el virus de la leucemia murina) es un virus que se encuentra en el ADN de los ratones.

Fue descubierto en 2006, y más tarde fue encontrado en las muestras de algunos pacientes con cáncer de próstata y con síndrome de la fatiga crónica.

Fue esto lo que llevó a las sugerencias de que el virus podía ser la causa de estas condiciones.

Un documento con algunas pruebas respaldando un vínculo entre el síndrome de fatiga crónica y el virus se publicó en la revista líder Science el año pasado.

En el último trabajo, el equipo, desde Londres y la Universidad de Oxford, utilizaron métodos de secuenciación de ADN para estudiar el XMRV.

Dicen que su hallazgo, publicado en la revista Retrovirology, muestra que el virus encontrado en muestras de pacientes surgió de contaminación en el laboratorio.

Es más, creen que es poco probable que el virus en realidad pueda infectar a las personas.

El profesor Tim Peto, consultor de enfermedades infecciosas en la Universidad de Oxford, dijo que el documento original de Science fue una gran sorpresa para los expertos.

"Hasta ahora ha habido una serie de intentos que no han podido encontrar el retrovirus en otras muestras, y esta investigación sugiere que, de hecho, el XMRV es probablemente una contaminación a partir del ADN del ratón," dijo.

"Estos últimos resultados se suman a las pruebas y ahora parece realmente muy, muy poco probable que el XMRV esté relacionado con el síndrome de fatiga crónica."

Pero los autores de la investigación original, dicen que se mantienen en sus conclusiones.

"Nada de lo que se ha publicado hasta la fecha niega nuestros datos," dijo el Dr. Judy Mikovits, del Instituto Whittemore Peterson de Enfermedades Neuro-Inmunes, en un comunicado.

El Dr. Charles Shepherd, asesor médico de la Asociación de EM, dijo que los pacientes deben mantener una mente abierta sobre el tema.

"El jurado aún está deliberando", dijo.


la noticia en BBC news